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Herrar a los caballo es algo cotidiano en la gente de campo, en la actualidad y con el auge de las caminatas en grupo y paseos a caballo en general, ha tomado mayor importancia debido a que cada propietario esta prestándole mas atención a cada una de las parte de su caballo y como los herrajes son casi lo mas importante junto a la alimentación y el cuidado diario, es que creí conveniente dar algunos concejos prácticos para aprender a observar mientras el herrero desvasa y pone las herraduras al caballo. Voy a describir algunos puntos importantes en el desvase, adaptación y clavado de la herradura en un caballo con aplomos normales, mas adelante describiré algunos concejos útiles para aplicar en caballos con alteraciones en los aplomos.
Luego de sacar las herraduras el herrero comienza con el desvasado que puede ser primero sacando de la suela o palma con desvasador o gubia, se aconseja sacar lo menos posible solo limpiar o eliminar lo que esta suelto pero no sacar hasta que quede bien limpio y bonito, realmente esto NO es importante, mientras mas suela tenga el caballo mejor se adaptará para caminar en superficies muy irregulares. Si! se debe sacar una porción pegada al borde de la muralla para que no asiente la herradura en la suela, esta debe asentar solo en la pared o muralla (uña que se ve). Una vez concluido el arreglo de la suela se sigue con la ranilla a la cual solo se le debe sacar lo necesario, es importante profundizar bien las laguna laterales y el surco central, si se puede, se deja a la misma altura de la pared o muralla terminada. Finalmente se corta la pared o uña con tenaza de corte o desvasador, se corta bien parejo de un costado adelante y el otro costado (talón, cuartas parte, hombros, pinza de un lado y del otro). El ángulo que se forma entre el talón y la ranilla se lo llama barras, estas se deben rebajar lo menos posible por que contribuyen a dar expansión a los talones y apoyo a la herradura. Una vez finalizado el dasvasado, con escofina se arregla la parte visible de la pared dejándola lo mas parejo posible.
A esta altura del trabajo es necesario hacer una pausa y realizar una observación minuciosa de cómo el caballo asienta el casco, como lo traslada y como aterriza sus vasos al caminar, si es posible hacerlo en las dos manos primero y luego en las dos patas para comparar con mas exactitud. La forma, tamaño y peso de la herradura deberá adecuarse según la actividad que realice el equino, siempre dándole forma al la herradura según el casco y no lo contrario, es decir acomodar la casco a la herradura. El clavado debe ser lo mas prolijo posible, mientras menos y mas chicos los clavos mejor, 3 de adentro y 4 de afuera es lo sugerido y solo colocar mas si el caballo tiene antecedentes de perder las herraduras muy seguido, en estos casos podemos agregar un o dos pestañas a la herradura.
La herradura debe ser biselada siempre, con martillo o moladora del lado interno para que no asiente sobre la suela y si sobre la pared del casco, se debe dejar 1 a 2 mm de descanso desde la mitad del casco para atrás para que los talones tengan sustento durante la dilatación en el apoyo del miembro; no se deben colocar clavos mas atrás de la parte mas ancha del casco ya que interfiere en la dilatación que hace amortiguar a los talones.
Los herrajes deben controlarse periódicamente por si algún clavo esta por salirse y se debe devasar y volver a herrar sin dejar pasar mas de 35 días, a partir de acá la herradura y el exceso de uña ejercerá una acción anormal que predispone a lesiones. O,6 a 1 cm es lo que crece la uña desde el borde de la corona (borde de los pelos). Es importante aprender a mirar y a tomarse el tiempo que sea necesario para corregir defectos de desvase. |
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