Los prolegómenos
San Antonio de Areco, día 28 de diciembre de 1980,
esa tarde un grupo de líderes gauchos se reunieron
para considerar la posibilidad de crear una institución
que congregara a todos los gauchos argentinos.
"Don Pepe", el anfitrión, acababa de regresar
de un viaje a México, donde había sido huesped
de la Confederación de Charros Mexicanos.
Un centenar de voluntades puestas al servicio de una causa,
resolvieron iniciar las tareas tendientes a dar vida a la
que en un principio se llamó "Confederación
de Gauchos Argentinos" y luego "Confederación
Gaucha Argentina".
Siguieron días de intensa actividad por parte de la
Comisión Convocadora, cuyos miembros elaboraron el
anteproyecto de creación de una entidad de alcance
nacional que reuniera a todas las Federaciones,
asociaciones, círculos, centros, fortines, fogones,
peñas y otras instituciones, cuyo objetivo fuera el
de preservar, cultivar y promocionar los valores tradicionales
argentinos, en especial los relacionados con el gaucho y sus
actividades.
Los
inicios
La Comisión Convocadora hizo un llamamiento a todos
los representantes de las entidades tradicionalistas del país
hermanadas en el ideal de preservar y difundir el conocimiento
de los usos, costumbres, destrezas criollas, música,
artesanías, artes y bailes nativos de la tradición
argentina. Buenos Aires, Córdoba, Misiones, Tucumán,
San Juan, Mendoza, Chaco, Formosa, Santa Fe, La Pampa, Santa
Cruz y la Capital Federal estuvieron presentes en el acontecimiento
y aportaron sus ideas.
Así nació la Confederación Gaucha Argentina,
siendo proclamado por unanimidad como su primer Presidente,
el Comodoro Juan José Güiraldes, de quien fue
la siguiente frase: "Sí -dijo- tengo ganas, no
ganas de dirigir, sino de interpretar a quienes se reúnen
en torno a una idea". Y este "¡Sí!"
pronunciado con voluntad férrea y amor sin reservas
para la "causa gaucha", dio a lo largo de dos décadas
frutos espléndidos, sólo comparables con la
evolución de las grandes epopeyas nacionales.
Entre otros conceptos, el Comodoro Güiraldes expresó:
"Nuestra Patria está necesitando de respuestas
a las demandas que nos llegan con voces de la historia. La
reafirmación de nuestros valores tradicionales debe
trascender las declaraciones y llegar a los hechos positivos.
Un hecho afirmativo es la exaltación del espíritu
de nuestras costumbres nativas en prácticas rememorativas
de las mismas".
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