Publicación de homenaje del Honorable Senado de la Nación, por iniciativa del senador nacional por la provincia de San Juan, Dr. Carlos Enrique Gómez Centurión, en el 30 aniversario de la muerte del poeta. Buenos Aires, 1985
PRESENTACION
Presentar un libro que nos muestra el sentir y la obra de Buenaventura Luna va más allá de las caracterfsticas de un acto meramente formal. Don Eusebio de Jesús Dojorti ocupa; sin duda alguna, un lugar de privilegio como autor, periodista, politico, poeta y cantor de nuestra tierra. Es una tarea difÃÂcil, que la asumo con respetuosa humildad y con el cariño que siempre he tenido por ese extraordinario comprovinciano y gloria de la poesia y música de nuestra patria.
Aclarado esto, debo confesar, no obstante, que hay cosas dificiles de callar y que hacen imposible soslayarlas como justificadÃÂsimo homenaje ante las tres décadas que nos separan de su muerte.
Todos cuantos me conocen saben de la predilección serena, firme e irreemplazable que tengo por la memoria de este hombre sïngular que honró a mi provincia, a la literatura y al folklore argentinos. Por eso, siento una gran alegrÃÂa y un honesto orgullo por la concreción de este viejo sueño editorial, materializado eri las prensas del Congreso de la Nación y que nos trae el recuerdo de sus andanzas nocheras, de cuecas, valses, tonadas y cogollos, la ternura y la pasión de su poesia y, sobre todo, su vida, que fue una consustanciación del poema y la canción, simbiosis pura y armoniosa gestada en el amor de sus raices.
Hace largos años que albergaba el propósito de plasmar en una realidad viva lo que nos dejara. Todo, en realidad, ha sido imposible porque Don Buena escribia en permanente oficio, sin solución de continuidad y hasta dormido podrÃÂa decirse, en su bohemio desorden de artista nato, decidor y dedicador de intimidades. Variada producción de su inagotable tesoro se dispersó; innumerables páginas, como sus palabras, dichas en jugosas noches de guitarras y amigos, las arrebató; celoso, él viento Zonda. Otras confesiorÃÂes manuscritas fueron guardadas como esas cosas que de tanto cuidado en conservarlas no se sabe dónde las hemos escondido. Algún dia, esperamos, podrán conocérse también los libretos de sus programas pioneros de la difusión radiofónica del folklore colectivo a los cuatro vientos. |