Quiénes somos Federaciones Noticias Buscador Revista LOS GAUCHOS Radio SEÑAL GAUCHA Contáctenos Webmaster
Búsqueda avanzada Agregar a Favoritos Hacer página de inicio  
   Inicio
   Radio Señal Gaucha
   Quiénes somos
   Presencias y Logros
   Federaciones
   El Gaucho
   Regiones Gauchas
   Comidas Típicas
   Humor
   Caballos
   Libros
   Música
   Artesanías
   Gauchadas
   Calendario
   Fotos
   Postales Gauchas
   Glosario
   Agradecimientos
   Correo del Lector
    Contáctenos



 
Argentina, 13 de Mayo del 2009  

El Gaucho y el Trabajo 
Aunque en muchas ocasiones la sociedad designó al gaucho como un haragán, o vago, lo cierto es que el gaucho era una mano de obra especializada en diversas tareas. Algunos de esos trabajos han desaparecido, o han disminuido notablemente, ya que la tecnología lo empezó a realizar en lugar de ellos. Sin embargo, en muchas localidades pequeñas estos quehaceres se han mantenido gracias a que los más jóvenes han heredado el conocimiento de sus ancestros.
Tiempo de lectura: 4' 10 | 17516 lecturas.
  Foto
+ Ampliar imagen

  Fotos Relacionadas
 El Resero El Resero...
Ampliar

Entre los trabajos del gaucho podemos mencionar la doma, que consiste en hacer que un caballo, mula o burro se domestiquen, esto es que el animal asimile que tiene un dueño que lo manda y que por lo tanto debe obedecer. El gaucho amansaba dejando que el animal corcovee (salte) a cielo abierto acompañado por apadrinadores que lo asistían. Una vez que el animal se había cansado de saltar, comenzaba a crearse una relación de pertenencia, pues el animal sentía que había vencido por el jinete. Este estilo de doma es el que retoman hoy en día los grandes festivales como el de “Jesús María” que cada año se realiza en la ciudad de Córdoba. Sin embargo, cuando el gaucho entró en contacto con el indio, tomó también su manera de amansar, la que consistía en crear un vínculo de amistad y cuidado con el animal. Esta relación se iba construyendo paulatinamente, de modo cariñoso. Una vez que el animal confiaba en su amigo, este lo montaba, y ya no se producía la jineteada ya que era una relación pacífica. El amansamiento del caballo no ha podido ser suplantada por ninguna tecnología, está por lo tanto en plena vigencia.

La yerra, colocar herraduras al caballo o en otras épocas también a las vacas para trasladarlas por grandes distancias, es un oficio que ha ido perdiendo vigencia, aunque el surgimiento de de las instituciones gauchas lo revivió por el incremento de personas que se sumaron a estos grupos. Primeramente se saca la herradura que esta gastada, luego se limpia el casco de la pata, se lima la uña, para luego pasar a clavarle la herradura con clavos de acero. Es importante aclarar que si se realiza de manera correcta el caballo no siente dolor con este proceso. Actualmente los veterinarios poseen la yerra como materia, pero en general la siguen realizando los gauchos por tener más experiencia.

El capado (castrado) de caballos, toros y cerdos es otro de los trabajos del gaucho y que a pesar de sus estudios, no lo realizan tan asiduamente los veterinarios. Acompañado de un antiguo ritual, esta tarea se realiza un día de luna en cuarto menguante, y de ser posible Viernes, para que el animal sangre menos y se recupere más rápidamente. Una vez que se lo ha castrado, tomándolo de la cola, le echa tres puñados de tierra en la herida y, cuelga al aire libre los testículos y cuando éstos se han secado es señal que la herida también lo ha hecho. EL gaucho no suele cobrar por esta actividad, pues dice que si lo hace el animal muere, aunque puede recibir un regalo si el dueño del animal se lo otorga.

La labor de resero es otra de los trabajos que han ido perdiendo vigencia. Consistente en trasladar grandes cantidades de cabezas de ganado de una región a otra, era quizá una de las actividades más sacrificadas. El libro Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes estampa esta labor con gran maestría. El protagonista, Fabio Cáceres es apenas un niño, maltratado en su pueblo por ser guacho (huérfano). Un día conoce a Don Segundo y su presencia lo deslumbra, se entera a que hacienda se dirige y va al otro día y se conchaba (pide ser contratado) como marucho (niño aprendiz). Comienza el viaje junto a Don Segundo, trasladando una gran cantidad de ganado. El viaje dura nada más y nada menos que cinco años, y ya de vuelta, Fabio se ha convertido en un gaucho hecho y derecho, ha aprendido a ser resero y domador guiado por Don Segundo al que ha llegado a querer como un padre.

Por último, mencionaremos el carneo. Esto es el proceso de capturar un animal, y darle muerte de manera que todo pueda ser aprovechado: cuero, carne, sangre, vísceras, cabeza y grasa. Por esta razón el gaucho nunca caza (captura) animales por gusto o para hacer daño, sino que sólo acecha el número que necesita, al que va a aprovechar íntegramente. El carneo, cuando se realiza de modo personal, es casi siempre una fiesta, con rituales como el mate, el canto y la guitarreada y mucho albedrío. Una vez que se ha terminado la tarea, el gaucho siempre hace un brindis (obsequio) a sus vecinos y parientes.

Por Zulema Fonseca


Volver
   Imprimir esta nota Enviar esta nota por email a un amigo


Señal Gaucha - Radio por Internet
  COLABORADORES
  RIFA MILLONARIA
  Libros - Novedades

Presente de Gauchos en Provincia de Buenos Aires
por María Cecilia Pisarello
155 páginas

  Música - Novedades


"LOS ARRIEROS DE SALTA"
Los Arrieros de Salta (Un Canto a Nuestra Tierra)

  Email: correo@confederaciongaucha.com.ar | Contáctenos | Estadísticas Ir Arriba 
 © Copyright 2003-2017 Alejandro Salvatierra  
Optimizado para una resolución de 800x600 píxels utilizando Internet Explorer 5.x y versiones posteriores.
Sitio diseñado por Alejandro Salvatierra
Golem Solutions
Inicio | Noticias | Federaciones | Suscripción | Webmaster | Contáctenos