Quiénes somos Federaciones Noticias Buscador Revista LOS GAUCHOS Radio SE√ĎAL GAUCHA Contáctenos Webmaster
Búsqueda avanzada Agregar a Favoritos Hacer pŠgina de inicio  
   Inicio
   Radio Señal Gaucha
   Quiénes somos
   Presencias y Logros
   Federaciones
   El Gaucho
   Regiones Gauchas
   Comidas Típicas
   Humor
   Caballos
   Libros
   Música
   Artesanías
   Gauchadas
   Calendario
   Fotos
   Postales Gauchas
   Glosario
   Agradecimientos
   Correo del Lector
    Contáctenos



 
Argentina, 28 de Julio del 2006  

Caballos criollos en la an√©cdota: EL MALACARA 

En la historia de la Conquista del Desierto muchos son los caballos valerosos cuya memoria aķn pervive entre nuestros gauchos, pero solo el Malacara posee una tumba (en Trevelin, Chubķt) a la cual anualmente acuden miles de visitantes para rendirle homenaje.

Tiempo de lectura: 2' 10" | 13543 lecturas.
  Foto
+ Ampliar imagen

  Fotos Relacionadas
 John Daniel Evans con el Malacara en el a√Īo 1907. El Malacara muri√≥ en el invierno de 1909, a la edad de 31 a√Īos. John Daniel Evans con el Malacara en el a√Īo 1907. El Malacara muri√≥ en el invierno de 1909, a la edad de 31 a√Īos....
Ampliar
 Fotograf√≠a del barranco donde Evans salt√≥ con el Malacara, perseguido por los indios (4 de marzo 1884). De pie aparece el mismo Evans 19 a√Īos despu√©s de la tragedia. Fotograf√≠a del barranco donde Evans salt√≥ con el Malacara, perseguido por los indios (4 de marzo 1884). De pie aparece el mismo Evans 19 a√Īos despu√©s de la tragedia....
Ampliar

Visto con las reglas de la moderna selecci√≥n equina, el Malacara no era un caballo para ser tenido en cuenta: ten√≠a el pelaje bayo, la tuza rubia, era algo cabez√≥n, con el ¬ďencuentro¬Ē no muy amplio, los cuartos traseros flacones, la silueta poco estilizada y, para colmo, estaba ¬ďcalzado de cuatro¬Ē como se acostumbra decir en la jerga gaucha (o sea ten√≠a las cuatro patas blancas, que es una caracter√≠stica peyorativa para la mentalidad de un paisano). Pero era un caballo tehuelche, criado por selecci√≥n natural en las √°ridas mesetas patag√≥nicas, es decir uno de esos ¬ďcaballos de hierro¬Ē, sobrios, incansables, ¬ďdel galope corto, el aliento largo y el instinto fiel¬Ē que dieron origen a nuestra insuperable raza criolla. ¬ďLos colonos (galeses) ten√≠amos para nuestro andar caballos criollos. Los consegu√≠amos a los indios tehuelches. Eran excelentes caballos, se puede decir que inagotables¬Ē, escribi√≥ John Daniel Evans, a cuyo diario personal traducido del gal√©s al castellano por su nieta Clery Evans, recurriremos para recordar la famosa haza√Īa del Malacara.

Desembarcan los galeses

Gales es una regi√≥n lluviosa, poco poblada del suroeste de Gran Breta√Īa, cuyos sufridos habitantes, en el siglo XIX eran ¬ďdiscriminados¬Ē a causa de su acendrada conciencia nacionalista. El 25 de mayo de 1865 un grupo de familias galesas abandon√≥ para siempre su patria para desembarcar en el actual Puerto Madryn, donde arrib√≥ el 28 de julio del mismo a√Īo. ¬ď√Čramos 153 almas a bordo del buque Mimosa ¬Ėrecuerda Evans- algunos integrantes eran mineros, otros carpinteros, herreros, un sastre, etc., hombres de profunda convicci√≥n religiosa que hab√≠an dejado su pa√≠s natal... para enfrentarse con una Patagonia arisca, solitaria y deprimente¬Ē.

La nueva patria fue dura con esos pioneros. El hambre, la lejan√≠a insalvable desde cualquier centro habitado, el absoluto desconocimiento de la regi√≥n, su falta de experiencia en las tareas ganaderas a campo abierto y la presencia intranquilizadora del ind√≠gena, fueron todos factores adversos para la incipiente colonia galesa. El mismo Evans relata someramente las penurias sufridas durante los primeros a√Īos por su familia y por todos los restantes colonos. Hubo cosechas de trigo devastadas por los vendavales y las crecientes, escasez cr√≥nica de alimentos, carencia habitacional, clima adverso.

Los ni√Īos ¬ď... todos los d√≠as √≠bamos a juntar lengua de vaca... Nunca vi hierba como √©sta: era de gran tama√Īo; las hojas parec√≠an a las del ruibarbo y las hab√≠a en abundancia. Mi madre las herv√≠a en un colador de lata que durante a√Īos conserv√≥ el color verde de esa planta¬Ē. ¬ďLos indios patagones dec√≠an que los Pichi Huincas (cristianos chicos) sal√≠an a comer yuyos como la huaca y el cahuello, o sea la vaca y el caballo¬Ē.

Nos ha de bastar esta referencia para tener una idea de las penurias soportadas por aquellos pioneros. Despu√©s, con el correr del tiempo, los galeses se hicieron amigos de los tehuelches y, gracias a ellos, aprendieron a montar un potro arisco, a manejar con destreza el lazo, a cazar guanacos, y en fin, a desenvolverse con solvencia seg√ļn las costumbres ind√≠genas. Tambi√©n sembraron trigo con perseverante tenacidad hasta obtener las primeras cosechas, que trillaron con yeguas y luego comieron cocido en agua. A√Īos despu√©s Evans consigui√≥ un primer molino manual al que muy pronto aplic√≥ la fuerza hidr√°ulica, asegurando de ese modo el pan a las familias vecinas. En el a√Īo 1873 construyeron una escuelita llamada ¬ďGlindu¬Ē, que adem√°s cumpli√≥ funciones de capilla. Cierta vez, en el a√Īo 1879, hasta tuvieron que enfrentarse con una horda de criminales fugados desde el lejano presidio de Punta Arenas (Chile), despu√©s de protagonizar una terrible masacre entre los pobladores de aquella comarca a quienes despojaron de sus armas y dineros. Puestos sobre aviso, los galeses consiguieron sin embargo dominarlos y enviarlos por v√≠a mar√≠tima, bajo custodia, a Carmen de Patagones. ¬ďLo curioso es ¬Ėapunta Evans ir√≥nicamente- que una vez entregados, nunca m√°s supimos cual fue el destino del oro y de las libras esterlinas¬Ē recuperadas a los criminales. Sin embargo uno de los delincuentes de origen chileno consigui√≥ escabullirse asesinando por la espalda con 16 pu√Īaladas al joven gal√©s Aar√≥n Jenkins. Como consecuencia 18 integrantes de la colonia de Rawson formaron una partida, apresaron al criminal que se hab√≠a escondido entre unos pajonales y lo ajusticiaron en el mismo sitio, dispar√°ndole cada perseguidor un tiro, para de ese modo compartir equitativamente la responsabilidad de lo actuado.

Tragedia en busca de oro

John Daniel Evans era un explorador nato a la par que un hombre de acci√≥n. Sucedi√≥ que en el a√Īo 1882 hab√≠a llegado al pa√≠s procedente de Australia, cierto capit√°n Richards, quien se instal√≥ con toda su familia en Patagonia. ¬ďEste se√Īor fue dos veces millonario ¬Ėacota Evans- y por un motivo u otro perdi√≥ todo lo que ten√≠a. Cuando viv√≠a a orillas del Chubut nuevamente naci√≥ en √©l la idea de buscar oro y en esas circunstancias yo me contagi√© con otros amigos de ir en busca de los yacimientos aur√≠feros y fui propuesto como baqueano de la expedici√≥n, dado mi conocimiento del desierto y las costumbres de los ind√≠genas¬Ē.

Cabe agregar que por entonces ¬Ėya concluidas las Campa√Īas del Desierto y rechazados los restos de las tribus ind√≠genas al sur del r√≠o Negro- las tropas argentinas estaban realizando tareas de ¬ďlimpieza¬Ē hasta los 45 o 46 grados de latitud sur del territorio nacional. Por consiguiente arreaban a cuanta tribu o indio suelto consegu√≠an atrapar, para encerrarlos en un campo de concentraci√≥n ubicado en la zona de Valcheta (unos 300 kil√≥metros al oeste del actual Viedma). De all√≠ que los ind√≠genas anduvieran alzados y albergaran en su coraz√≥n un odio sin cuartel contra los blancos.

Dice Evans en su diario personal: ¬ďViajamos tranquilos y felices hasta el llamado hoy Valle de los M√°rtires. En ese sitio nos encontramos con un jefe militar del Gobierno Argentino de nombre Comandante Roa, en compa√Ī√≠a de muchos soldados. Tra√≠a el Comandante Roa mucha indiada en calidad de presos rumbo a Rawson. Esta indiada fue detenida en el lugar llamado Zunica, con el fin de mandarlos al reformatorio de Valcheta¬Ē. Evans hace referencia a un ¬ďreformatorio¬Ē; en realidad se trataba de un verdadero campo de concentraci√≥n cercado con tela met√°lica de gran altura, donde los indios con sus familias permanecieron presos ¬Ėlos que consiguieron sobrevivir- casi diez a√Īos. Es importante recordar este hecho y la persecuci√≥n que sufr√≠an los ind√≠genas, para entender el episodio que narra el mismo Evans.

S√°bado 4 de marzo de 1884

Entresaco a la letra, efectuando solo alg√ļn leve retoque para la mejor comprensi√≥n del texto, el relato vivencial que Evans escribi√≥ de aquella tr√°gica aventura. Dice: ¬ďEl s√°bado 4 de marzo se asom√≥ el sol lentamente en el horizonte y yo agarr√© el mejor caballo, el Malacara, con el fin de cazar algunas liebres maras...¬Ē ¬ďTodo este tiempo hab√≠amos viajado carabina en mano, pero ahora pens√°bamos que no ser√≠a necesario y as√≠ las pusimos en el carguero, menos los rev√≥lveres y sables¬Ē.

Despu√©s de cazar dos liebres criollas, Evans volvi√≥ a reunirse con sus tres j√≥venes compa√Īeros.

¬ďYo arreaba la caballada al lado derecho ¬Ėsigue narrando Evans- Parry a mi izquierda, despu√©s John Hughes y √ļltimo Richard Davies. Form√°bamos un peque√Īo semic√≠rculo para arrear catorce caballos, sin pensar en nada, sin ni siquiera mirar atr√°s. Cuando de pronto sentimos un tremendo aullido y gritos de guerra de los indios e inmediatamente la atropellada de los caballos. Ech√© una mirada hacia atr√°s y vi sus lanzas brillar al sol. Los indios nos rodearon, sent√≠ el chuzazo de una lanza en mi paleta izquierda y antes de que consiguiera reaccionar, vi a Parry caer a tierra con una lanza clavada al lado derecho. No s√© si los otros compa√Īeros estar√≠an tambi√©n heridos, porque hasta ese momento se manten√≠an sobre sus caballos¬Ē. ¬ďClav√© las espuelas en las costillas del Malacara, romp√≠ el primer cerco de lanceros en el mismo instante que un indio que se encontraba a la retaguardia tomaba su lanza con ambas manos y me la arrojaba: logr√© desviarla con mi brazo y la vi clavarse en la arena al lado de mi caballo. Antes que tuvieran una segunda ocasi√≥n, mi Malacara con dos saltos sali√≥ de su alcance y ahora disparaba dando tremendas brazadas a todo lo que daban sus patas, hacia el noroeste, mientras un tropel de indios me persegu√≠a¬Ē. ¬ďYo ten√≠a en mano mi revolver listo, pero era de p√©sima calidad y en su tambor ten√≠a solo cuatro balas que las reserv√© hasta √ļltimo momento, por si fuera capturado. Estaba bien seguro que a uno o dos de ellos bajar√≠a por lo menos¬Ē. ¬ďMe ve√≠a acorralado. El zanj√≥n (a cuyo borde lleg√≥) ten√≠a una altura aproximada de 3,60 metros; en el fondo del mismo hab√≠a arena blanda. El caballo creo que percibi√≥ mi intenci√≥n, salt√≥ al fondo del barranco y cay√≥ extendido, con las manos y patas abiertas. De repente se levant√≥ dando un brinco: yo me manten√≠a aferrado al recado por el terror que sent√≠a; (el Malacara) sin detenerse franque√≥ un nuevo obst√°culo, un barranco m√°s bajo, mientras resollaba como pidiendo un poco m√°s de tiempo¬Ē. ¬ďCon el salto del barranco puse varios cientos de metros de distancia con los indios, porque ellos tuvieron que buscar un sitio para poder bajar...¬Ē

Evans consigui√≥ ganar distancia hasta perder de vista a la indiada. Galop√≥ dos d√≠as con sus noches sin darse casi un resuello, parando solo para dar agua al caballo que sangraba de las patas y estaba al l√≠mite de su resistencia. Por √ļltimo avanz√≥ a pie, tirando el sillero de las riendas, para no dejarlo abandonado a su suerte.

¬ďEl Malacara apenas pod√≠a moverse; (estaba) dolorido y en extremo agotado, (con los cascos) heridos hasta el hueso, que brotaban sangre (a causa del) terreno rocoso que hab√≠amos recorrido, la velocidad y la falta de herraduras¬Ē.

Finalmente Evans se cruz√≥ con un colono llamado Davies, quien le facilit√≥ un caballo y se comprometi√≥ a llevar de tiro al agotado Malacara. Ocho d√≠as despu√©s, una partida compuesta por 42 voluntarios pertrechados con armas cortas y 21 Remington, llegaron al lugar de la tragedia. Encontraron los cad√°veres de los tres j√≥venes ¬ď... mutilados, cortados sus cuerpos por las coyunturas. En las matas cercanas colgaban las v√≠sceras secas al sol; jam√°s encontramos sus corazones. Guardo en secreto por respeto a mis compa√Īeros, la descripci√≥n detallada de lo horrendo de todo aquello¬Ē, concluye Evans. A consecuencia de esa terrible tragedia, el lugar fue llamado ¬ďValle de los M√°rtires¬Ē, nombre que conserva hasta el d√≠a de hoy.

El Museo llamado ¬ďHogar del Abuelo¬Ē

A partir del a√Īo 1888, algunas familias galesas se desplazaron hasta la colonia 16 de Octubre, donde fundaron el actual Trevelin y donde John Daniel Evans construy√≥ el primer molino harinero del Chubut, que con el tiempo se transform√≥ en el ¬ďMolino Industrial Andes¬Ē. El fiel Malacara muri√≥ en el invierno de 1909 a la edad de 31 a√Īos, a causa de una ca√≠da sobre el hielo. Fue enterrado en el parque de los Evans, junto a un pedrej√≥n donde a√ļn hoy se lee ¬Ėesculpido con letras de molde- el siguiente epitafio: AQU√ć YACEN LOS RESTOS / DE MI CABALLO EL MALACARA / QUE ME SALV√ď LA VIDA EN EL ATAQUE DE LOS INDIOS / EN EL VALLE DE LOS M√ĀRTIRES EL 4-3-84 / AL REGRESARME DE LA CORDILLERA / RIP / JOHN D. EVANS Su nieta Clery A. Evans tradujo al castellano el diario del abuelo John y lo public√≥ bajo forma de un libro caratulado ¬ďJohn Daniel Evans, EL MOLINERO¬Ē (Esquel, Oct. 2004 ¬Ė 4¬ļ edici√≥n) del cual ya se vendieron 7.000 ejemplares. En las inmediaciones de la tumba del Malacara, en el coraz√≥n de un ameno parque, existe un peque√Īo edificio con techo a dos aguas destinado a museo, donde Clery narra a los visitantes la tr√°gica historia acaecida en el Valle de los M√°rtires en el a√Īo 1884. En el museo se exhiben fotograf√≠as de √©poca sobriamente enmarcadas, herramientas, el primer molino manual de Evans, alguna bibliograf√≠a y hasta una pata delantera desecada del famoso caballo.

Por: Antonio Beorchia Nigris


Volver
   Imprimir esta nota Enviar esta nota por email a un amigo


Señal Gaucha - Radio por Internet
  COLABORADORES
  RIFA MILLONARIA
  Libros - Novedades

Presente de Gauchos en Provincia de Buenos Aires
por María Cecilia Pisarello
155 pŠginas

  Música - Novedades


"LOS ARRIEROS DE SALTA"
Los Arrieros de Salta (Un Canto a Nuestra Tierra)

  Email: correo@confederaciongaucha.com.ar | ContŠctenos | Estadísticas Ir Arriba 
 © Copyright 2003-2017 Alejandro Salvatierra  
Optimizado para una resolución de 800x600 píxels utilizando Internet Explorer 5.x y versiones posteriores.
Sitio diseñado por Alejandro Salvatierra
Golem Solutions
Inicio | Noticias | Federaciones | Suscripción | Webmaster | Contáctenos