Quiénes somos Federaciones Noticias Buscador Revista LOS GAUCHOS Radio Señal Gaucha Contáctenos Webmaster
Búsqueda avanzada Agregar a Favoritos Hacer página de inicio  
   Inicio
   Radio Señal Gaucha
   Quiénes somos
   Presencias y Logros
   Federaciones
   El Gaucho
   Regiones Gauchas
   Comidas Típicas
   Humor
   Caballos
   Libros
   Música
   Artesanías
   Gauchadas
   Calendario
   Fotos
   Postales Gauchas
   Glosario
   Agradecimientos
   Correo del Lector
    Contáctenos



 
Argentina, 02 de Septiembre del 2010  

"MANUAL Y TECNICAS DE HERRAJE DE JOHN HICKMAN" 
La herradura y los clavos de herradura. Parte Nº2
Tiempo de lectura: 10´ | 2585 lecturas.
  Foto
+ Ampliar imagen

  Fotos Relacionadas
 Figura nº1 Figura nº1...
Ampliar
 Figura nº2 Figura nº2...
Ampliar
 Figura nº3 Figura nº3...
Ampliar
 Figura nº4 Figura nº4...
Ampliar
 Figura nº5 Figura nº5...
Ampliar
 Figura nº6 Figura nº6...
Ampliar
 Figura nº7 Figura nº7...
Ampliar
 Figura nº8 Figura nº8...
Ampliar
 Figura nº9 Figura nº9...
Ampliar
 Figura nº10 Figura nº10...
Ampliar
 Figura nº11 Figura nº11...
Ampliar
 Figura nº12 Figura nº12...
Ampliar

DISEÑO DE LAS HERRADURAS

El tipo de herradura varía según el caballo y la tarea que valla a desempeñar; sin embargo, todas las herraduras comparten ciertas características básicas (fig. 1).

Las herraduras al igual que los cascos, se dividen en lumbre, cuartas partes y callos.

La porción de la herradura que va desde la lumbre al talón en cada lado se denomina rama.

Toda la sustancia de la herradura, es decir, la anchura y el grosor del metal, se denomina tabla.

La anchura de la tabla se denomina cobertura. Por lo tanto se dice que una herradura con una tabla ancha tiene abundante cobertura.

Dos herraduras delanteras o traseras forman un par. Un par de herraduras delanteras y un par de herraduras traseras constituyen un juego.

Se denomina repuesta a una herradura que se ha retirado y vuelto a aplicarse. Una reajustada es una herradura que se ha retirado, ajustado y vuelto a aplicar.

Las herraduras tienen dos caras y dos bordes. La cara superior esta en contacto con el casco. La cara inferior esta en contacto con el suelo. Las herraduras presentan un borde interno y otro externo.

La anchura de la tabla depende de la superficie de apoyo natural del casco y debe abarcar: tapa, línea blanca y borde externo de la palma. La cobertura o tabla media de una herradura corresponde aproximadamente al doble del grosor de la tapa, pero debe ser ligeramente mayor en las lumbres, donde el desgaste es más importante y algo más estrecho en los talones para no interferir con la ranilla. Si la herradura es demasiado ancha, favorece la entrada de arena y piedras, es mas probable que se arranque y se desprenda al pisar barro y, cuando se desgaste, favorecerá los resbalones.

El grosor de la herradura depende de su tamaño. Si es demasiado gruesa, la herradura levanta excesivamente el casco, alejándolo del suelo, lo que reduce la presión normal sobre la ranilla. Además se requieren excesivamente grandes, que provocaran fisuras en el casco.

Las herraduras normalmente deben tener un grosor uniforme parar conservar el equilibrio del pie. Si la herradura es demasiado gruesa, somete a esfuerzo los tendones flexores y favorece los tropiezos. Si los callos son demasiados gruesos, la ranilla se aleja demasiado del suelo.

La cara superior de la herradura contacta con el casco y lo soporta. Existen diversos tipos:

Las herraduras de cara superior plana (fig. 2) dan una base firme para el apoyo del casco y resultan adecuadas para todos los cascos normales.

Las herraduras de cara superior rebajadas (fig. 3) presentan una concavidad o justura en el borde interno de la superficie de contacto con el pie para aliviar la presión de la palma. Las herraduras rebajadas se utilizan en caballos con palmas planas y caídas y en cascos frágiles en los que existe rotura de la tapa en su borde distal, con la consiguiente protrusión de la palma.

Las herraduras con justura tienen la desventaja de permitir la colección de arena y piedras, por otra parte tienden a desprenderse en terrenos blandos y pesados.

Las herraduras con bisel interno de la cara superior (fig. 4) tienen las mismas ventajas que las de cara superior rebajadas en cuanto a relajación de la presión de la palma y también pueden ayudar a corregir el abombamiento del casco. Sin embargo, es probable que provoquen contracción del casco. Con las herraduras ranuradas cóncavas resulta más fácil biselar la cara superior hacia dentro que rebajarlas mucho.

El bisel externo de la cara superior (fig. 5) se introdujo para prevenir la contracción del casco contribuyendo a su expansión. En la práctica, esta herradura no logra el objetivo y predispone a la cojera.

La cara inferior de la herradura debe considerarse en relación con el agarre que aporta, sus características de desgaste y el soporte que presta a los clavos.

Una herradura estampada sencilla (fig. 2) presenta una cara inferior plana que solo se interrumpe en las claveras y se desgasta con normalidad.

Las herraduras ranuradas (fig. 6) presentan un surco alrededor de la cara inferior. De este modo, mejora el agarre y contribuye a impedir los resbalones. Sin embargo, estas herraduras no duran tanto como las sencillas. Dado que las claveras suelen estar en el surco, las cabezas de los clavos solo se apoyan en dos lados. Sin embargo, esta característica se asocia a una ventaja: puede visualizarse la exactitud de su ajuste y se facilita su extracción.

El surco puede forjarse manualmente con una estampa de ranurar, pero, en la mayoría de los casos, las herraduras ranuradas se fabrican a partir de una pletina acanalada cóncava o son de origen industrial. Se dice que el ranurado es completo cuando recorre toda la herradura desde las lumbres hasta los callos. Se dice que es incompleto cuando se limita a la región de las claveras, respetando las lumbres y los callos. Cuando el surco esta próximo al borde externo de la herradura, se denomina ranurado fino y cuando esta lejos del borde externo se denomina ranurado carnicero (fig. 7).

Las herraduras cóncavas (fig. 8) presentan un bisel en el borde interno de la cara inferior que se ajusta a la concavidad natural de la palma. De este modo, son más ligeras que las herraduras sencillas del mismo grosor y tabla, mejoran la sujeción y reducen la posibilidad de succión y desprendimiento en terreno blando y pesado, aunque tienden a desgastarse con mayor rapidez.

Las herraduras cóncavas ranuradas (fig. 9) combinan las ventajas de la concavidad y el surco y son las herraduras de uso general mas populares en el Reino Unido para todos los caballos, salvo los de tiro.la herraduras convexas (fig. 10) tienen un borde interno hasta 6 mm mas grueso que el borde externo, de forma que la cara inferior esta inclinada hacia adentro. Este tipo resulta adecuado para los caballos que desgastan sus herraduras con rapidez. El borde interno se desgasta antes, salvando el borde externo y las cabezas de os clavos para su desgaste ulterior. Actualmente las herraduras convexas se usan poco.

El borde externo de las herraduras normalmente es vertical.

Las herraduras de borde externo oblicuas (fig. 11) tienen el borde externo inclinado parar adaptarse a la pendiente de la tapa del casco, con lo que el casco parece mayor.

Se denomina semibisel (fig. 12) a la inclinación de porción superior del borde externo para eliminar el canto del reborde. Todas las herraduras deberían presentar este canto suavizado hasta cierto punto. El semibisel puede exagerarse cuando la herradura es entera.

El peso de la herradura también tiene importancia. En general, se prefieren las herraduras más ligeras, si bien esta afirmación debe ponderarse en relación al desgaste.

Con frecuencia se ignora el grado en que unas herraduras pesadas pueden cansar al caballo. Las herraduras de un caballo de tiro pesado pesan alrededor de 2.25 Kg. Y, por lo tanto, si el caballo da 30 pasos por minuto realiza el esfuerzo de levantar 67.5 Kg con cada extremidad, es decir, un total de 270 Kg. Con las cuatro extremidades. Al final de una jornada laboral normal de cuatro horas, el peso supera las 60 toneladas. Cuando se considera que este peso adicional de las herraduras se sitúa al final de un largo brazo de palanca, resulta más fácil comprender el esfuerzo que el caballo debe realizar durante su jornada laboral, así como la contribución de las herraduras pesadas al esfuerzo de los miembros y al cansancio.


Volver
   Imprimir esta nota Enviar esta nota por email a un amigo


Señal Gaucha - Radio por Internet
  COLABORADORES
  Libros - Novedades

Presente de Gauchos en Provincia de Buenos Aires
por María Cecilia Pisarello
155 páginas

  Música - Novedades


"LOS ARRIEROS DE SALTA"
Los Arrieros de Salta (Un Canto a Nuestra Tierra)

  Email: correo@confederaciongaucha.com.ar | Contáctenos | Estadísticas Ir Arriba 
 © Copyright 2003-2017 Alejandro Salvatierra  
Optimizado para una resolución de 800x600 píxels utilizando Internet Explorer 5.x y versiones posteriores.
Sitio diseñado por Alejandro Salvatierra
Golem Solutions
Inicio | Noticias | Federaciones | Suscripción | Webmaster | Contáctenos
contador de visitas