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Argentina, 22 de Noviembre del 2011  

"MANUAL Y TECNICAS DE HERRAJE DE JOHN HICKMAN" 
La herradura y los clavos de herradura. Parte Nº12
Tiempo de lectura: 5´ | 2064 lecturas.
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Clavos de Herradura

Los clavos de herradura manufacturados constituyen una reliquia del pasado, salvo los clavos para el hielo, de uso ocasional. Los actuales clavos fabricados en serie superan en todos los aspectos al mejor clavo hecho a mano.

Los clavos fabricados en serie son lisos y están hechos con el mejor acero blando.

Tienen la suficiente consistencia para atravesar el casco sin doblarse y la suficiente flexibilidad para no quebrarse al doblar la punta o romperse cuando la herradura sufre fuerzas de cizallamiento.

Existen dos tipos básicos de clavos de herradura: el de tipo Europeo (E) (fig. 3.31), que presentan una larga cabeza fusiforme y está diseñado para pretinas más gruesas, y el tipo americano (fig. 3.32), que presentan una cabeza más corta y resulta más adecuado para pletinas más finas.

La cabeza, el cuello, la espiga y la punta de los clavos de herradura están diseñados para satisfacer sus especiales necesidades.

La cabeza es cuneiforme. Su superficie externa es plana y su cara interna esta biselada hacia el cuello. La superficie interna de la cabeza presenta una señal para identificar la cara interna del clavo, que siempre deberá mirar hacia adentro al introducirse el clavo. El uso de clavos con este tipo de cabezas en claveras de forma adecuada permitirá fijar sólidamente una herradura hasta que se desgaste su cabeza.

El cuello corresponde a la unión entre la cabeza y la espiga

El tallo se extiende desde el cuello hasta la punta, presenta dos superficies y su anchura es el doble de su grosor.

La punta esta biselada en su superficie interna. Cuando el clavo penetra, el bisel expulsa la punta hacia el lado recto de la espiga. Por tanto, el clavo debe introducirse siempre con el bisel hacia dentro de forma que la punta se aleje de las estructuras sensibles del casco y emerja por la cara externa de la tapa (fig. 3.33).

El tamaño de los clavos de herraduras de tipo E se refiere utilizando una escala numérica que va de 2 a 14 (fig. 3.34). Estos números corresponden al peso de 1000 clavos expresados en libras. Es decir, 1000 clavos del numero 6 pesan 6 libras. Por tanto, cuando mayor sea el número, mayor será el clavo. La diferencia en longitud entre números correlativos es de 3mm aproximadamente.

El tamaño del clavo elegido depende fundamentalmente del grosor del metal utilizado y, por tanto, solo depende indirectamente del tamaño del caballo. Con herraduras de hasta 9 mm pueden utilizarse clavos de los números E2 a E4. Los números E4 a E6 pueden utilizarse en herraduras cuyo grosor alcanza los 11mm. Para herraduras de 12.5 mm se requieren los números E6 a E8.

Los clavos de las herraduras de carreras pertenecen al tipo americano. Habitualmente se utilizan en los de una y media pulgadas (US 3.5), una cinco octavos pulgadas (US 4) y una tres cuartos pulgadas (US 4.5). Cabe elegir entre cabezas grandes (regulares o ASM) y cabezas pequeñas (city).

La fijación de las herraduras con clavos podría considerarse una práctica no deseable y, por consiguiente se han probado métodos alternativos. Se han intentado aplicar numerosas ideas, que van desde el uso de pestañas especiales para las lumbres y las cuartas partes hasta las bandas de metal. Todos estos métodos, sin excepción alguna, han fracasado en su intento de impedir el desprendimiento de las herraduras. Por otra parte, las bandas metálicas producen surcos en el casco. No se ha inventado ninguna herradura sin clavos que pueda fijarse con seguridad suficiente al casco por procedimientos mecánicos o adhesivos.

En la práctica el uso correcto de clavos no produce lesión alguna del casco y permite una fijación más que suficiente de la herradura. Caulton Reeks (1906) ha publicado tres casos de arrancamiento de la totalidad del casco. Estos caballos tiraban de vagones y el talón de su herradura quedo atrapado entre dos raíles convergentes o bajo la rueda de un vagón. El caballo, al sentir el pie atrapado, realizó un esfuerzo violento por liberarlo, arrancándolo del casco. No se requiere más pruebas de la eficiencia de los clavos para fijar las herraduras


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